ISAAC PERAL UN ANDALUZ DE CARTAGENA.

18 agosto, 2019 Desactivado Por Comprar Online

Su submarino fue botado en aguas gaditanas, a donde el marino regresó años después a montar una fábrica de electricidad en la ciudad de El Puerto de Santa María, en la Plaza que hoy lleva su nombre.

Isaac Peral y Caballero nació el 1 de junio de 1851 en el Callejón de Zorrilla de Cartagena. El 1 de julio de 1865 ingresó en la Escuela Naval de la Armada donde se gradúa como guardiamarina de segunda clase en diciembre de 1866. A partir de ese momento es destinado al servicio en distintos buques de la Armada, viajando por todo el mundo.

pusherboard silla ruedas

En 1877 cursa estudios de ampliación en el Observatorio Astronómico de San Fernando y escribe el libro “Huracanes”, por el que recibe la Cruz Blanca de primera clase al Mérito Naval. Tras su vuelta de Filipinas ejerce como profesor de Física Matemática del Observatorio Astronómico de San Fernando, y es durante esta época cuando comienza sus investigaciones sobre la navegación submarina.

En 1885 presentó el proyecto de “torpedero sumergible” a sus superiores del Observatorio, los ilustres matemáticos Cecilio Pujazón y Juan Viniegra, proyecto en el que llevaba años trabajando en secreto en su domicilio particular de Cádiz.

El Ministro de la Marina, el Vicealmirante Manuel de la Pezuela y Lobo, le hizo acudir a Madrid, donde expuso su proyecto ante una comisión técnica, recibiendo un informe favorable y siendo autorizada la construcción del aparato de profundidades. El 20 de abril de 1887 se aprueba la construcción de buque.

El 1 de enero de 1888 se inician los trabajos de construcción del submarino en el Arsenal de la Carraca de San Fernando. Durante este tiempo, hay un continuo de envidias e imprudencias que provocan, desde el robo de los planos por parte de espías extranjeros, hasta distintas acciones de sabotaje. Estos malos compañeros no abandonarán a Peral hasta su muerte.

El 8 de septiembre de 1888 el submarino Peral es botado en la Bahía de Cádiz, ante una gran expectación, e inicia un amplio protocolo de pruebas que supera con gran éxito y que consistieron en evolución, navegación y velocidad en superficie, inmersión dinámica o en movimiento, prueba de velocidad en inmersión, precisión en la navegación submarina y lanzamiento de torpedos en superficie e inmersión.

El mundo entero felicitó a Peral por su obra y llovieron homenajes y las ayudas. Sin embargo, el Ministerio de la Marina dio un informe negativo y se abandonó el proyecto. Peral, desesperado, solicitó primero licencia por enfermo y más tarde en 1891, el retiro, dedicándose a la Ingeniería Eléctrica. Realizó multitud de instalaciones de centrales eléctricas por toda España y llegó a montar fábricas en más de treinta ciudades, entre ellas el Puerto de Santa María (en la Plaza que ahora lleva su nombre).

Al final de sus días enfermó, con una lesión cerebral que procedía de una pequeña herida mal curada en Filipinas. Fue operado varias veces por el famoso médico Federico Rubio y Gali, inútilmente, falleciendo el 22 de mayo de 1895. Trasladados sus restos a España, reposan en el Cementerio de Cartagena.

El submarino “Peral” nuca llegó a estar en la Lista Oficial de Buques de la Armada, pero, sin embargo, es el único buque que a lo largo de la historia se ha conservado. Tras muchas visicitudes fue finalmente trasladado a la Muralla del Mar, cerca del monumento de homenaje a los Héroes de Cavite en el Puerto de Cartagena.

La aportación de Isaac Peral al mundo submarino, más que la posibilidad de la navegación bajo el agua, problema resuelto con anterioridad por algunos inventores y especialmente por otro español, Narciso Monturiol, con el “Ictíneo”, fue la resolución de los problemas que el submarino presentaba para ser utilizado como arma. La utilización de la electricidad en la propulsión submarina, introducida en España por Isaac Peral, constituía la otra gran novedad,