Receptores del dolor: El circuito del dolor en el cuerpo.

Los denominados receptores del dolor son unas terminaciones nerviosas localizadas en varios tejidos a lo largo de todo nuestro cuerpo. Estos tejidos incluyen los músculos, las articulaciones, los tejidos conectivos, órganos internos y el más grande de todos, nuestra piel. Los receptores del dolor se activan como respuesta a estímulos dolorosos, que por lo general, involucran daño a dichos tejidos.

Una vez que son activados, los receptores del dolor liberan unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores que envían la información a lo largo de los nervios, de la médula espinal y finalmente al cerebro. Todo el proceso de transmisión del dolor se llama nocicepción, y los receptores del dolor se encuentran en los tejidos son llamados nociceptores.

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Simplificando la función del dolor, podemos decir que es una manera de alarma que mandan los receptores a nuestro cerebro indicando una posible “agresión”, o algo que no funciona bien, y que puede ser dañino para el cuerpo. Y por esta razón, suele pasar que tras recibir, por ejemplo un pinchazo en un pie, o quemarnos una mano, salta una reacción automática de retirar rapidamente la extremidad de manera involuntaria y violenta.

Las sustancias químicas que son emitidas por los tejidos dañados y que activan nociceptores se llaman también segundos mensajeros. Algunos de estos segundos mensajeros más importantes incluyen la bradicinina, las prostaglandinas, la histamina, la serotonina, los leucotrienos, y el potasio.

Algunos de estos segundos mensajeros pueden ser inhibidos por la acción de los medicamentos contra el dolor. Si un fármaco inhibe o “limita” la liberación de los segundos mensajeros, los receptores del dolor no se activarán como resultado, y el impulso del dolor no llegará a la médula ósea y al cerebro, y la persona no percibe ningún dolor procedente de los tejidos dañados.

Para saber más:

Las fibras de estos nervios periféricos y que contienen los receptores del dolor son los llamados nervios aferentes. Este nombre significa que envían sus impulsos nerviosos al cerebro a través de nuestra médula espinal procedente del nervio. Podemos separar dos tipos principales de tejidos asociados nociceptores: Las fibras A-delta y las fibras C-sensoriales.

Las fibras A-delta son unos nervios mielinizados. Estos nervios mielinizados son capaces de transmitir los impulsos de dolor de manera muy rápida. Los receptores del dolor en las fibras Delta A se activan en respuesta a fuertes dolores, localizados y que por tanto requieren de una respuesta los más inmediata posible. Este tipo de estímulo doloroso también se conoce como dolor somático, y por lo general implica un daño importante potencial a la piel o los músculos.

Por el contrario, las fibras receptoras del dolor C-sensoriales, se activan en respuesta a estímulos del llamado dolor sordo, dolor leve, o dolor mal localizado. Estas fibras del dolor son amielínicas, y los impulsos nerviosos que generan se transmiten de manera más lenta. Las fibras nerviosas sensoriales C, responden a lo que denominamos dolor visceral, que es normalmente el inflingido por daño o agresión sobre los órganos internos del cuerpo.

que es neurologoUna vez que estos segundos mensajeros han activado los receptores del dolor,  y se transmite el estímulo del dolor mediante los nervios aferentes, éstos deben pasar a lo largo del asta dorsal de la médula ósea espinal. Esto se conoce como estación de retransmisión de las señales de dolor, o circuito del dolor, que no es más que la cadena de estímulos dolorosos que se transmiten a las diferentes partes de nuestro cerebro.

Algunos de estos impulsos dolorosos se transmiten directamente a la zona del tálamo y del tallo cerebral, tratando de generar una respuesta rápida y eficaz. Otros mensajes son enviados hacia la corteza frontal del cerebro, para ser procesados con posterioridad, ya que es en la corteza frontal del cerebro donde reside y se interpreta la conciencia del dolor.

El paso final en este proceso de la transmisión del dolor es la respuesta del cerebro para ordenar al cuerpo que reaccione. Estas instrucciones se ejecutan automanticamente en forma de impulsos por medio de los nervios eferentes, distantes del cerebro. Durante la transmisión del dolor, son muchas sustancias que pueden ser liberadas en la médula espinal cerebral y que aumentan o reducen la percepción de los estímulos dolorosos.

Estos son son los conocidos como mediadores neuroquímicos, incluyendo las endorfinas – que son unos analgésicos naturales de nuestro organismo- la serotonina y la norepinefrina, que mejoran la percepción del dolor. Por esta razón,  segundos mensajeros, muchos de estos mediadores neuroquímicos son la clave en los avances de la medicina en los tratamientos del dolor.

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